
Autorretrato de un niño (feliz) dentro de un rulo de terapia (Juan, 5 años)
¿QUÉ ES LA PSICOMOTRICIDAD VIVENCIADA?
La sala de psicomotricidad es un espacio que permite al niño experimentar el placer de ser uno mismo y de sentirse bien. Allí puede saltar, rodar, balancearse, aparecer y desaparecer de la mirada del otro, unificar los dos lados del cuerpo, jugar a nivel simbólico, construir, destruir, pensar, reír, gritar, etc. Esas acciones que nacen del deseo del niño le producen placer, liberando endorfinas – hormona que aumenta la alegría, disminuye el dolor –, además de construir su propia identidad y desarrollar el esquema corporal.
El movimiento y la expresión corporal experimentados durante la sesión de psicomotricidad ayudan también al desarrollo cognitivo (concentración, atención, memoria) y afectivo (expresar emociones, mejorar la autoestima y vencer los miedos). El niño se siente más seguro, especialmente por la organización temporal y espacial de la sala, los materiales y las fases que se desarrollan durante la sesión.
«La Práctica Psicomotriz educativa y preventiva es una práctica que acompaña las actividades lúdicas del niño. Está concebida como un itinerario de maduración que favorece el paso del placer de actuar al placer de pensar y permite al niño asegurarse frente a las angustias.» Bernard Aucouturier (creador de la Práctica Psicomotriz o psicomotricidad vivenciada)
NUESTRA METODOLOGÍA
Cada taller de psicomotricidad tiene una duración de 1 hora.
Durante la sesión, el niño pasa de la sensación corporal al pensamiento a través de 5 fases:
- Ritual de entrada
En esta primera fase, saludamos y se prepara a los niños para actuar a nivel simbólico, además de recordarles las condiciones del juego.
- Expresividad motriz
La expresividad motriz tiene el sentido del placer de recrear al otro y ser él mismo a la vez. Esta primera fase es el momento del cuerpo y de las emociones, ya que el niño experimenta el placer sensoriomotriz trepando, saltando, cayendo,… Estos movimientos son importantes porque a menudo terminan en manifestaciones de placer, risas o gritos de alegría. El placer sensoriomotriz evoluciona siempre hacía una dinámica de comunicación y de creación.
A continuación, el niño pasa de manera natural al juego simbólico. Es el espacio de las proyecciones de la historia profunda del niño, es decir, el lugar en el que las imágenes conscientes o inconscientes van a poder manifestarse a través de la expresividad motriz. Aparecen principalmente juegos o construcción, roles, etc.
- Historia
En esta tercera fase, narramos un cuento que tiene dos registros: una subida de emociones y, posteriormente, una vuelta al sosiego. Esta parte verbal hace que los niños se representen las acciones de los héroes y propicia el distanciamiento de las vivencias emocionales que han tenido durante la sesión.
- Expresividad gráfica y plástica
En la fase de expresividad gráfica y plástica, los niños realizan actividades de representación a través de un dibujo libre, plastilina o construcciones con el fin de seguir alejándole de sus vivencias emocionales, acceder a la descentración y llegar al estado mental.
- Ritual de salida
Se despide a los niños y cada niño es reconocido individualmente.
NUESTROS OBJETIVOS
Los principales objetivos de la Práctica Psicomotriz son los siguientes:
1.- La posibilidad de relación y comunicación en todas sus dimensiones
Estimular la capacidad del niño de dar y recibir, de establecer relaciones significativas con el mundo que le rodea: el espacio, los objetos y las otras personas.
2.- El desarrollo de la creatividad
Favorecer en el niño la producción gestual, vocal, gráfica, verbal e incluso cognitiva destinada al otro: hacer del niño un ser capaz de “decirse” al otro, de manifestarse frente a los objetos, personas, etc.
3.- La apertura al pensamiento operatorio
Tras poner distancia respecto al movimiento y las emociones, el niño puede pensar, ponerse en el lugar del otro y desarrollar su capacidad de análisis y síntesis.